Ser maestro en una escuela rural pequeña es magnífico por muchas razones. Una de ellas tiene que ver con la posibilidad de estar en la misma aula con niños de varias edades, lo que ofrece grandes posibilidades para diseñar actividades y favorecer el aprendizaje entre los alumnos. En la misma línea, también tenemos la suerte de poder compartir con facilidad cualquier iniciativa con las otras clases de mayores o pequeños.
Os contamos en este caso una acción sencilla que llevamos haciendo dos semanas y que de momento nos ha dejado muy contentos a los maestros y a los niños: a Isabel se le ocurrió que cada niño tuviera un buzón en la una pared de la escuela para establecer algún tipo de correspondencia con los demás. Una especie de buzones de sugerencias personalizados. Una vez que todos estuvieron colocados, se nos ocurrió darles mayor protagonismo y plantear un ejercicio de escritura semanal cuyo carácter tuviera que ver con el intercambio de ideas entre los niños de distintas edades. Así, la primera convocatoria consistió en escribir unos cuantos «pequeños placeres cotidianos» y firmarlos con un pseudónimo. Cada niño entregó sus «pequeños placeres cotidianos» en el buzón del compañero que le tocó en suerte y pasados unos días nos juntamos todos en un buen círculo para leer lo que nos había escrito nuestro compañero secreto y tratar de adivinar su identidad. La semana pasada tuvo lugar el segundo capítulo con la propuesta de contar dos anécdotas sucedidas durante la vida escolar y ya está en marcha la tercera en la que niños y maestros tratarán de describir su personalidad con 5 rasgos esenciales que permitan a su destinatario adivinar de quién se trata.
Esta idea es una más de las muchas posibles para incentivar y motivar la lectura y la escritura: conseguimos que escribir y leer sea para muchos niños una actividad divertida y deseada. Por otra parte, se da el momento mágico en el que los muy mayores de cuarto, quinto y sexto sirven de ejemplo para los más pequeños, e igualmente los maestros sirven de ejemplo para los alumnos, ya que todos los que tienen contacto con las aulas también participan. Puesto que pedimos a los niños que escriban tanto, ¡está bien que nos vean escribir de vez en cuando!
Para despedirnos, dejamos algunas fotos del momento en el que nos juntamos y algunos de los «Pequeños placeres cotidianos» que los niños y los maestros compartieron:
Escuela de Bielsa.





Una idea muy bonita!!!